AURA. La tienes o no la tienes.


La primera página del manuscrito original donde Walter Benjamin definió el concepto de aura es una pequeña hoja de papel que lleva inscrita la propaganda de “ACQUA DI S.PELLEGRINO. La migliore da tavola.” La imagen de una botella de S. Pellegrino encabeza esa pequeña cuartilla publicitaria cuyo texto arranca con una interrogación: “Qué es el aura?”. Sabemos que Benjamin definiría más adelante el aura por aproximación, de manera esquiva y siempre abierta, más atento a sus mutaciones que preocupado por su esencia, levemente descrita como “la manifestación irrepetible de una lejanía, por cerca que pueda hallarse.”


El manuscrito en cuestión parece haber sido catalogado con el nº 221 en algún momento, y antes de formar parte del “Walter Benjamin Archiv”, un tampón nos deja ver que se archivó junto con otros documentos en el “TH.W. Adorno Archiv.” Pero más allá de la peripecia vital de los pequeños papeles de Benjamin, ahora me interesa llamar la atención sobre otro aspecto sólo en apariencia secundario: en esa cuartilla la botella de S. Pellegrino llega hasta nosotros envuelta en su propia aura, en la forma de una estrella roja que la circunda. Pues, ¿qué otra cosa es una estrella, sino la manifestación irrepetible de una lejanía, por cerca que pueda hallarse?


Si hoy entramos en internet, tecleamos “aura” y observamos las imágenes asociadas a ese término, veremos infinitos campos energéticos de radiaciones luminosas, supuestas manifestaciones de fenómenos paranormales, expresiones de los siete chakras y otros halos... que en conjunto ponen de manifiesto que el concepto de aura no sólo concierne a la estética, donde ha generado ríos de tinta, sino también al hinduísmo, la teosofía o la sinestesia, que se ocupa de investigar aquellas interferencias que en un mismo momento perceptivo puedan generarse entre nuestros sentidos, provocando, por ejemplo, que podamos oír colores o ver sonidos.


La interferencia es, precisamente, el hilo conductor en la serie de imágenes que presento bajo el título genérico de “Aura. La tienes o no la tienes”.


Interferencia entre los personajes que pueblan los escritos benjaminianos y los halos “bajados” de internet, o entre el Acqua di S.Pellegrino y la publicidad del perfume “Aura” de Loewe. Interferencia entre las circunstancias que provocaron la muerte de Benjamin y la aparición, cuatro años más tarde, de “To have and have not” (“Tener y no tener), la adaptación al cine - firmada por Howard Hawks- de la novela de Ernest Hemingway. Si Walter Benjamin se preguntó qué seria del aura con el advenimiento de la fotografía, y nos hizo pensar qué tendría aura y qué no en el futuro - en nuestro presente -, Harry Morgan (H.Bogart) se debatía en el film entre colaborar o no con la Resistencia francesa, ayudando o no en su huida a uno de sus líderes.


Interferencia: “ Si me necesitas, silba.”