CRECIMIENTO


Esta serie de dibujos (que forman una unidad indisoluble con las fotografías que la acompañan) tiene su origen en la lectura de un texto de Jeff Wall publicado en “Ensayos y entrevistas”: “Kammerspiel de Dan Graham.” que a su vez se inspira en un trabajo de Dan Graham: “Alteration to a Suburban House”, de 1978.


En dicho ensayo podemos leer:


“(...) Esta extrañeza es también resultado del efecto de la altura. Al mismo tiempo que el ocupante siente exaltación, siente también el efecto de la cuadrícula. La euforia social no suprime el funcionamiento de las significaciones convencionales, sino que surge de una peculiar combinación de ambas cosas. Vivir dentro del sistema de cuadrícula conlleva la implicación de verse atrapado en un esquema impersonal, automático. Del mismo modo que la exaltación telescópica extrae su energía del sometimiento de quienes están abajo, que son su antítesis externa, también se basa en una antítesis interna, que para él es tan accesible intelectualmente como el sistema del edificio lo es para el hombre de la calle. La euforia del ocupante proviene de una sensación de estar directamente protegido, apoyado y colocado por el gran poder social. La danza de materiales luminosos, la elegancia de la técnica y el cálculo, generan un momento de dicha en el cual el efecto perturbador de la cuadrícula queda suprimido.”


Y en otro pasaje: “(...) La casa adosada es la “nueva choza” que el sistema monopolista  coloca en las cuadrículas de los terrenos inmobiliarios que rodean los centros urbanos. La planificación de estas cuadrículas sólo es en sí misma el fantasma del ideal de planificación, ya que todas las decisiones se basan en la extracción sostenida de plusvalía y en el mantenimiento de una vigilancia y un control sin trabas de la población. La nueva choza es el resultado de una secuencia de decisiones de diseño destinadas a la consolidación de un estado atomizado de “intimidad” para las masas.”


Y más adelante: “La respuesta de Mies a la catástrofe histórica del período 1920-1950 consiste en renunciar a la crítica utópica implícita de la ciudad, contenida en el modernismo, y entregar la ciudad a sus césares, los especuladores, los burócratas y los “promotores” urbanísticos. Su gesto de retirada es deliberado, y su arquitectura, en su perfecta vaciedad, expresa su sumisión a las formas modernas de poder que aparentemente han vencido toda oposición y dominan sobre una masa caótica y enajenada. Sus edificios reflejan la atomización sufrida por dicha masa a manos de las instituciones que el edificio simboliza. En su perfección de técnica y de proporción, estos edificios renuncian a la utopía modernista en un acto de silenciosa y estoica pureza, y llegan a existir, como se ha dicho, “por medio de su propia muerte.”


“Crecimientos” es, inicialmente, el intento de reflejar o traducir en imágenes parte de estas reflexiones.


Este trabajo se ha mostrado, de manera siempre fragmentaria y progresiva, en tres ocasiones: en la Biennal d’Art Ciutat d’Amposta (BIAM 2004), en la muestra colectiva “Profanaciones” en el Museu d’Art Jaume Morera (Lleida, 2005) y en la Biennal de Valls-Premi Guasch-Coranty, también en el año 2005. Nunca se ha mostrado la totalidad que aquí se presenta, y por hastío quedaron en el aire unos cuantos dibujos más que debían completar el proyecto, con sus respectivas fotografías.