El lento proceso de formalización de esta obra se acompañó de más lecturas de varios autores que han analizado de diverso modo el desarrollo del fenómeno urbano y del capitalismo avanzado. A continuación ofrezco una serie de citas que figuran entre las que inspiraron mi trabajo y me dieron aliento renovado.


Edgar Morín en “En el corazón de la crisis planetaria”:


“El universalismo implica que Occidente es el portador del interés universal de la humanidad. El desarrollo con su carácter fundamentalmente técnico y económico, ignora todo aquello que no sea calculable, mensurable, como la vida, el sufrimiento, la alegría, la infelicidad, las cualidades de la vida, la estética, las relaciones con el medio natural. Dicho de otro modo, pasa por alto riquezas humanas no calculables como la generosidad, los actos gratuitos, el honor, la conciencia.”


Rem Koolhaas en “Delirio de Nueva York”:


“La retícula es, sobre todo, una especulación conceptual.

Pese a su aparente neutralidad, supone un programa intelectual para la isla: con su indiferencia respecto a la topografía, a lo que existe, reivindica la superioridad de la construcción mental sobre la realidad.

El trazado de sus calles y manzanas anuncia que el sometimiento de la naturaleza, por no decir su extinción, es su verdadera ambición.”


Y en otro fragmento:


“Más allá de cierta masa crítica, toda construcción se convierte en un monumento, o al menos suscita esa expectativa sólo gracias a su tamaño, incluso aunque la suma o la naturaleza de las actividades concretas que alberga no merezca una expresión monumental. Esta categoría de monumento supone una ruptura radical y moralmente pragmática con las convenciones del simbolismo: su manifestación física no manifiesta un ideal abstracto, ni una institución de una importancia excepcional, ni una articulación tridimensional legible de una jerarquía social, ni una conmemoración. Simplemente es él mismo, y debido a su volumen puro y simple, no puede evitar ser un símbolo: un símbolo vacío, disponible para portar un significado igual que hace una valla publicitaria con un anuncio. Es un solipsismo que exalta tan sólo el hecho de su desproporcionada existencia, el descaro de su propio proceso de creación.”


Rem Koolhaas, en “Conferencia, 21 de enero de 1991”:


“Respecto a esta nueva escala mutante de la arquitectura, la primera observación es que un edificio que excede de cierto tamaño la escala se hace tan enorme y la distancia entre el centro y el perímetro -o núcleo y piel- pasa a ser tan grande que el exterior ya no puede continuar revelando nada preciso del interior. En otras palabras: se ha roto la relación humanista entre interior y exterior basada en la esperanza de que el exterior pueda dar ciertas claves y revelaciones sobre el interior.”