El proyecto “Tecnoburbio” consiste en “rescatar” esas imágenes, de tal modo que, separadas del contexto que las acompaña y del valor de mercado, recuperen su valor como documento social, pero también como imágenes fotográficas, explorando su posible carga estética, cuyo formato rectangular recuerda la pantalla de una sala de cine.


Aislando esas fotografías del magma caótico del que provienen, recortándolas respetando siempre su formato y tamaño originales, para después volver a ordenarlas y agruparlas de acuerdo con diversas intenciones, ofrezco al espectador un itinerario visual que le remite a su experiencia urbana.


Su nueva presentación en las páginas de la revista “Tecnoburbio”, ahora contra el fondo blanco y vacío del papel, responde a criterios muy diversos: en ocasiones a tipologías edificatorias,  otras veces a distancias de observación similares, o bien según diferentes luces o franjas horarias. En otra página, bajo el título: “eléctrica”, agrupo imágenes en las que es posible seguir el rastro al tendido de la luz y las farolas.


El nombre de mi hipotética nueva revista: TECNOBURBIO, rememora la procedencia real de las imágenes (en la revista Tecnocasa), pero remite también al término propuesto por Robert Fishman para definir los nuevos modelos de crecimiento urbano estandarizados (las también llamadas ciudades difusas, ciudades genéricas, urbanalizaciones, o, simplemente: no-ciudades).


TECNOBURBIO plantea un itinerario que se inicia en las afueras, se introduce poco a poco en el núcleo urbano, mostrando las modernas periferias, paseando por el corazón -el casco antiguo- de la ciudad, recorriendo sus calles... hasta atravesar las fachadas y mostrar los interiores, para finalmente volver a las afueras: al tecnoburbio.


Este itinerario, a pesar de que lo integran imágenes procedentes de múltiples ciudades, genera en el espectador una cierta sensación de entrar y salir en una única ciudad que es siempre la misma: una cualquiera.


Imaginar esta revista editada y distribuida de modo gratuito (en panaderías, peluquerías, bares, recepciones de hoteles y pensiones, puntos cercanos a los accesos del metro... pero también en centros cívicos, galerías de arte, museos...) es imaginar un lector desconcertado que, al no encontrar los pies de foto habituales, se ve impelido a buscar razones poéticas allá donde está acostumbrado a encontrar una mirada pecuniaria: de los imperativos del mercado a la propia experiencia perceptiva de la ciudad.


El proyecto TECNOBURBIO fue finalista en el certamen “TOPOGRAFÍAS. GEOGRAFÍAS LITERARIAS DEL RAVAL.”  convocado por el CCCB, en su edición del año 2004.